Durante los últimos meses se ha venido produciendo un retorno generalizado a las actividades cotidianas de antes de la aparición de la pandemia por coronavirus. Esto ha sido posible gracias al esfuerzo colectivo y compromiso de todos los actores involucrados a nivel de la sociedad.

Este punto de mayor retorno podría haber ocurrido con anterioridad de no haber sido por la proliferación de nuevas variantes del virus, cada vez más transmisibles y contagiosas. Tanto con Delta como con Ómicron se registraron aumentos sustantivos de casos que forzaron a mantener las medidas de autocuidado pero sobre todo las restricciones para realizar actividades que impliquen el contacto humano.

Parte fundamental del combate a la pandemia ha sido la estrategia de Testeo, Trazabilidad y Aislamiento impulsada por el Ministerio de Salud desde 2020. En un comienzo fuertemente enfocada desde la realización de exámenes de PCR pero posteriormente migrando a una versión rápida del Test a través de la detección de Antígenos en la muestra.

El Test de Antígenos se ha aplicado de forma masiva no sólo como herramienta para los casos sospechosos y contactos estrechos, sino que también se ha utilizado como estrategia de Búsqueda Activa de Casos (BAC) de parte del sistema de Salud público y privado. En un comienzo validado solo para que la Red de Atención primaria lo aplicara, pero ya posteriormente siendo autorizado su uso para todos los actores acreditados para toma de muestras en la industria de Salud.

Ventajas del testeo con antígenos

La ventaja en cuánto al tiempo de procesamiento de la muestra radica en el mecanismo de funcionamiento del Test. El dispositivo o kit, es capaz de detectar la proteína activa del virus en la muestra, en un tiempo medio que varía entre los 8 a 15 minutos, dependiendo del fabricante. La toma de muestra estándar es de forma nasofaríngea, aunque nuevas versiones han surgido que se procesan desde muestras saliva y nasales.

Al ser utilizado en la estrategia de Búsqueda Activa, la aplicación del Test ha permitido el aislamiento oportuno y seguro de muchos casos que posteriormente fueron confirmados de COVID-19, protegiendo a sus entornos laborales y personales y pudiendo detectar sobre todo a los casos asintomáticos (naturalmente los más difíciles de hallar en este sentido).

La experiencia de Salud en Camino en este proceso ha sido enriquecedora y satisfactoria, a la vez que compleja y desafiante. Este partner de Salud fue de los primeros actores en Chile en recurrir a los Test de Antígenos como búsqueda activa, y cómo tal sus profesionales han sido testigos primarios de su aplicación en las distintas etapas de la pandemia, y en organizaciones con distintas realidades internas.
Salud en Camino ha realizado la aplicación del Test en empresas tanto pequeñas como grandes, en Santiago o Regiones, y que tienen características más de oficina administrativa o de Planta Productiva.

Todas ellas con sus complejidades y naturaleza de funcionamiento propias. Lo relevante ha sido el poder, mediante un alto nivel de servicio, profesionalismo y orientación al paciente, entregar tranquilidad a las empresas y a sus colaboradores de que se realiza un esfuerzo especial por cuidar la Salud de todos. Y también traducido, por supuesto, en haber evitado focos de contagio laboral en los centros de trabajo, al diagnosticar a tiempo eventuales casos de COVID-19.

Los desafíos aún no terminan, pues la comunidad científica debate día a día en los cambios que conlleva la pandemia y en los nuevos hallazgos de importancia para la Salud de las personas. Es importante continuar la transición hacia la forma de vivir previa a la aparición de la pandemia pero ciertamente siguiendo las medidas de cuidado dictadas por la autoridad sanitaria, apoyándose de los actores de Salud que hacen de soporte constante para que este proceso siga ocurriendo de forma segura.